Geografías maternas de la desolación

Links relacionados y/o sugeridos

El territorio en el tiempo: El transporte como medio de ocupación y expulsión

Apertura del acceso ferroviario: Intermodalización

GENTRIFICACIÓN –urbana- (Algunos videos interesantísimos)

Ficción inmobiliaria https://vimeo.com/80078379

No nos moverán

Ficción inmobiliaria II

Gentrificación no es un nombre señora

Luz (Mala luz en San Pablo)

 

 

 

 

https://scontent-gru1-1.xx.fbcdn.net/hphotos-xtp1/t31.0-8/p720x720/12095005_10206258265908591_7183080424834336263_o.jpgPoblados, parajes, localidades, miniciudades también tienen madres. Madres biológicas, del corazón, de todo eso y de las otras también.

Un joven ingeniero de Bernal consiguió trabajo en el Parque industrial Pilar y una muchacha de Los Polvorines logró su beca para el doctorado en La Plata. Albañil o camarera, todos sufrirán calles y transportes para ejercer sus derechos a la movilidad, pero ninguno necesitará alejarse de sus hogares más que las horas de trabajo y el exceso que la megalópolis impone a sus viajes.

La elección de un trabajo o un estudio lejos del hogar, hacia otras ciudades, otros países, puede estar ligada a la propia decisión. Al deseo personal, al proyecto de vida.

Salvo cuestiones de la psicología personal o familiar, Cuadro de texto: "Despedida" de Juan y Francisco de Mendonça Acevedogeneralmente podría ser una dosis de satisfacción la que inunde a un hogar cuando un hijo toma una decisión de ir lejos en pos de su futuro deseado. No importa si para pelar papas en un restaurante en el que desea desarrollarse o para instalarse en el espacio de la investigación de la física nuclear.

¿Pero qué sucede en una familia cuando la decisión es a partir de la expulsión territorial que la realidad impone al habitar del paraje, localidad, pueblo o ciudad? ¿Qué habrá sucedido cuando esa expulsión fue instantánea, colectiva, extensiva, masiva? ¿Qué sucede con esas madres? ¿Qué sucedió? ¿Cuántos adultos entraron en depresiones? ¿Cuántos niños debieron dejar de ver a sus progenitores por largos períodos? ¿Cuántos niños fueron desarraigados por esa expulsión, ya familiar?

La cultura, el mito, el debate, los estudios, centran su atención en dos posiciones acotadas: el que la megalópolis es maravillosa (y esos lugares pequeños no se comprenden), y en la limitación a estudiar “la tragedia del ferroviario”. ¿Pero qué sucedió con las madres de los que no eran ferroviarios? ¿Qué sucedió y sigue sucediendo en aquellos espacios de habitación donde, haya habido o no ferrocarril, la expulsión fue y sigue siendo un hecho que ya es parte de la proyección de vida al nacer?

La experiencia y el conocimiento nos pueden hacer pensar en un sinnúmero de mapeos temáticos posibles pero, ¿cuál podría ser la raíz primera que inició tal grupo de consecuencias?

Por ahora, y luego de presentar en el IV Congreso Internacional del Conocimiento, en su Seminario Nro 63, el trabajo “El territorio en el tiempo: El transporte como medio de ocupación y expulsión”, pude entender la importancia de un elemento funcional del espacio ocupado que fue eliminado de una sola vez en los pueblos ubicados a lo largo de 17.000 km de vías: El telégrafo.

Las cargas, que no eran de los ferroviarios, sino de la producción, consumo, agregado de valor, etc. de los habitantes de cada lugar, instantáneamente no pudieron ser anunciadas, seguidas, llamadas, porque el “camino de las palabras, el telégrafo” (Dalmacio Vélez Sársfield dixit), había sido eliminado.

Desde hace miles de años, la Sociedad, utilizó diversas herramientas para hacer a la movilidad de las cosas y las personas pero, a cada paso de la Historia, fue requiriendo cada vez más del tránsito previo, durante y posterior de la palabra para que la logística sea posible. Hoy utilizamos las TICs, ayer los chasquis.

Los militares saben que destruir el camino de las palabras es el primer paso que necesitan para anular a sus adversarios. ¿Sabían que el que eliminó el camino de las palabras y las cosas –el ferrocarril y su telégrafo- era un general de logística de altísimo reconocimiento-? Es inviable que se haya equivocado.

Quizá, si pudiéramos relevar y analizar lo que les pasó a las madres de aquellos lugares en aquel tiempo (1961, 1970, 1976, 1993), podríamos empezar a comprender un poco más allá del reducido hecho de la especie ferroviaria.

Ingeniero White, Octubre 18 de 2015 - Jorge de Mendonça